“Conciencia Universal” por Erick Balam


Desde chico tomé clases de pintura, las cuales no recuerdo mucho. Aún así, impactó lo suficiente como para empezar a dibujar, principalmente personajes de caricatura. La música siempre la encontré acompañándome en mi camino, variando los géneros y estilos mientras crecí.

Desde preparatoria estudié artes y resurgió mi interés por la creación de ideas plasmadas en fotografía, pintura, dibujo y teatro.

Estudié Arquitectura en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde comprendí y me interesé al máximo en las artes plásticas. Fue en una clase de Teoría de la Arquitectura donde aleatoriamente la arquitecta profesora nos encarga de proyecto pintar un cuadro, el cual cambió mi vida, ya que nunca pensé que me impactara tanto como lo hizo.

Años después me pregunté por qué la mayoría de los cuadros estaban llenos de pintura, de esquina a esquina, en vez de permitir al ojo observar la belleza del lienzo. Fue entonces que empecé a experimentar, comprando telas para vestir y coloreando o pintando sobre ellas, dejando espacio suficiente para que se complementaran el lienzo con el color. Encontré entonces  una expresión plástica con la cual quedé fascinado.

La siguiente pregunta que surgió desde mi ser, fue el ¿qué quiero expresar? ¿Solamente una emoción y sentimiento? De ser así, la obra sería estética, y su función únicamente la contemplación. Entendí  que podía fabricar obras mucho más eficientes, que además de contar una historia o mostrar un mundo, podía también difundir conocimiento.

Pero no era tan fácil. No podía solamente plasmar filosofía, religión o ciencia en la obra. Tenía que ser sutil. Y aprendí que no podía hablarle directamente a las masas, si no a través de su subconsciente. Y ese es mi propósito, hacer creaciones artísticas que eduquen a la consciencia humana.

Busco darle a la sociedad otra perspectiva de la vida, que no sea el de una rutina, un ciclo eterno de amanecer y anochecer. El ir de la casa, a su trabajo, y del trabajo, a su casa. Sacudir el pensamiento, y darles la oportunidad de reflexionar sobre nuestra existencia.

Basta de vibraciones burdas. El arte es fino, ergo es imperativo afectar con una frecuencia vibratoria fina a nuestra consciencia.

Solo así regresará la mente a los principios universales de la vida: el amor y la armonía.

La luz, colores, texturas, sonidos y emociones están siempre en todas partes; en la Central de Abastos están a flor de piel. No existe el silencio y el movimiento es perenne. Incluso a las 5 am, que es cuando llegan los camiones a entregar mercancía. A pesar de la obscuridad de la noche, hay luz por todas partes. Las frutas y verduras; la gente, camionetas, huacales y carritos están al 2×1. Todo lo quieres tocar, probar, oler, sentir y ver. Si hay un lugar para usar tus 5 sentidos en su máxima expresión, es ahí. Es un caos, pero de esos que se sienten bien. “¡Pásele güerita!” es una exposición fotográfica que pretende transportarlos a ese gran intercambio de sentimientos, pero sobretodo mostrar que la Central de Abastos es un gran lugar para ir a hacer las compras: gente amigable, frescura y buenos precios son imposibles de resistir. A la Central de Abastos no sólo se va a comprar, se va también a pasar un buen rato. Es imposible no reirse cuando escuchas a lo lejos “¡Peínate cuñado!”, cuando alguien sale de repente preguntando “¿Qué le damos seño? Mire a sólo $5 el kilo de piña, mejor no hay.” “Pásele, le va a gustar”, o cuando volteas y no te sorprendes al ver la Vírgen de Guadalupe o un poster de mujeres en paños menores (como de taller mecánico), o trabajadores échandose carrilla sin parar, con tal de divertirse y hacerte reír, o simplemente por la gran sonrisa y curiosidad con la que te reciben. Los mexicanos nacemos siendo pícaros y le encontramos el lado divertido a todo; somos fiesteros y amigables, aún cuando trabajamos. “¡Pásele güerita!” es comida, colores, texturas y encuadres, pero también es México. La Central de Abastos de Querétaro expone esa identidad mexicana de una manera un tanto surreal. Yo no soy güera, pero soy de piel clara y ojos verdes. Quizás es por eso que me gritan “¡Pásele güerita!” cuando estoy en la Central de Abastos.

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Erick Balam  |  arq.e.galicia@hotmail.com